A la comunidad universitaria:
Como secretaria de Conflictos de la Afitec y por mi condición de funcionaria responsable de los destinos de la educación estatal, me toca hacer un llamado a la reflexión, apegado a los hechos sucedidos recientemente en relación con la negociación del FEES.
Desde ninguna perspectiva es admisible que los Rectores habiendo consensuado (según lo dijo el mismo Sr. Eugenio Trejos en el Gimnasio el pasado miércoles) con los Consejos Universitarios, las Federaciones de Estudiantes y los Sindicatos un 13% de crecimiento real (11% anual para el quinquenio), hayan firmado un 7% para los años 2011 y 2012 y aceptaran un vergonzoso 4.5% para el 2013, 2014 y 2015 y lo que es más nefasto, que se dejaran imponer la propuesta engañosa, de que si se aprueba un paquete de impuestos, entonces se podrá otorgar un 1.5% del PIB para el 2015.
Haber condicionado los recursos a un paquete tributario, no solo es indigno para las Universidades, porque ya por mandato constitucional (art. 85), el Gobierno tiene la obligación de satisfacer las necesidades presupuestarias de la Universidad Estatal, sino que es desleal para el pueblo costarricense, puesto que se trata de más impuestos que se cargan sobre las espaldas de la clase media baja asalariada, cuando en este momento existe una vergonzosa evasión, por parte de las transnacionales y de los grandes capitales, que alcanza el 4% del PIB según la Contraloría General de la República (2/3 de lo recaudado), es decir que de cada 100¢ recaudados se evaden 666¢ (algo así como el número de la “bestia”). Además es estratégico para el Gobierno, como parte de su campaña de desprestigio, que la sociedad costarricense vincule a las universidades estatales con esta carga impositiva.
Con la firma del convenio, los 4 rectores traicionan abiertamente el acuerdo y la confianza de la comunidad universitaria y en particular lo hace el señor Rector Eugenio Trejos, puesto que incluso, después de haber informado y visto la desaprobación de su gente a que aceptara siquiera un 8%, se apresura a firmar, bajo su cuenta y riesgo, ese mismo día en la madrugada, no estimando el hecho de que en 9 meses abandonará su puesto, heredando el problema a no sabemos quién todavía.
Entiendo muy bien las condiciones desventajosas en que les tocó negociar a los 4 rectores; de presión, cansancio y hasta de agresión psicológica por parte del poder ejecutivo. Es de humanos tomar decisiones poco acertadas en un contexto de presión y agresividad, como ha venido siendo la tónica especialmente por parte de los ministros. Estoy segura que no ha mediado la mala fé, especialmente de parte de Don Eugenio a quien conocemos e incluso, fue la figura de confianza no solo desde el TEC, sino visto así también por parte del Sindeu y la Feurc, escuchado de boca de sus máximos dirigentes el día de ayer por la tarde.
Sin embargo, no es momento de apelar a la “cultura del pobrecito” o la “cultura del miedo” (el inconstitucional “fees jurídico”), tan propia de la idiosincrasia costarricense, sino de reivindicar el derecho consagrado en los artículos 84 y 85 que tanto costó y que de aceptar estas deplorables y maliciosas condiciones de financiamiento, estaremos a punto de perder el derecho a un justo presupuesto.
Además, hay que tener en consideración que un negocio, según nuestro ordenamiento jurídico, solo es válido cuando hay capacidad de actuar, y cuando la voluntad ejercida por las partes está libre de vicios, por tanto es dable declarar nulo dicho contrato, dado el contexto de coerción en que se dio la negociación.
Por lo anterior, sería muy decoroso que los rectores y rectoras no ratificaran la firma de este miserable y antipopular acuerdo, este próximo lunes y en su lugar vieran con buenos ojos la lucha que estamos dando los sindicatos y las federaciones de estudiantes por defender el presupuesto justo, en procura del buen desempeño de las universidades y del desarrollo de la sociedad costarricense, con miras además a no perder un derecho adquirido.
Por lo demás, quisiera expresar públicamente mi disculpa al señor rector Eugenio Trejos, si de mi parte ha sentido incomprensión o descortesía, especialmente por lo que expresé en el Gimnasio el pasado miércoles. Pues no se trata de crear bandos ni divisionismo interno, sino de fortalecernos mutuamente, lo ya hemos demostrado que somos capaces de hacer.
Para terminar, evocar la vigorosa fuerza mostrada en la última marcha y la necesidad de reconstituirnos en un mismo sentir, porque aunque no lo hayamos escogido, vivimos en un tiempo en que nos toca defender los intereses de Costa Rica.
Muchas gracias y un abrazo,
Irene Varela Rojas
Profesora Catedrática, Escuela de Química
Secretaria de Conflictos, AFITEC
P.D. A la Asamblea AFITEC hoy viernes 27 de agosto en el ala oeste de la Soda comedor.
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