jueves, 19 de agosto de 2010

"Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia" Albert Einstein

Un día con las Universidades Públicas

Para pasar un día en compañía de alguna de nuestras universidades públicas no es necesario visitarlas, ni siquiera revisar sus sitios de internet o llamar por teléfono, sintonizar canal 15 o Radio Universidad. No hace falta.
Basta con seguir nuestra vida cotidiana, pues las universidades nos acompañan en muchos ámbitos de nuestras vidas. Unos pocos ejemplos bastarán para ilustrarlo. Empezando con el café del desayuno, los investigadores universitarios han contribuido en el mejoramiento de los métodos para cultivarlo, y es muy probable que en su producción hayan participado profesionales en agronomía graduados de alguna universidad pública. Al saborear la deliciosa papaya Pococí ("Papaya Perfecta","Papaya Suprema" en diferentes supermercados, o simplemente "papaya de la U" en las ferias del agricultor) estaremos disfrutando uno de los tantos productos de los programas de la UCR en mejoramiento genético de las plantas. Arroz, frijoles, hortalizas, leche, carne, entre otros alimentos, están disponibles en nuestra mesa por la labor de los laboratorios y estaciones experimentales del sistema universitario público. Gran cantidad de alimentos procesados (lácteos, jugos, cárnicos y muchos más) hechos por la industria local, llevan en su creación y producción el concurso de profesionales graduados en tecnología de alimentos en la UCR, y en muchos casos procesos desarrollados por el CITA de esa misma Universidad.
Analicemos otros ámbitos de nuestra cotidianidad. Cuando leemos el periódico, pocos nos percatamos que los periodistas en su mayoría son graduados de escuelas de periodismo de universidades públicas. Al conducir el automóvil por la carretera, pocos sabemos que parte del control de calidad de la gasolina lo realizan laboratorios de la UCR, en convenio con Recope, y que el control de calidad de los asfaltos de nuestras carreteras lo realiza un laboratorio especializado de la UCR, el LANAMME, en convenio con el MOPT.
Pensemos también en la cultura. La extensión universitaria ha llevado la cultura a todos los rincones del país. Pero el aporte va más allá. Al disfrutar de una obra nacional de teatro o de danza, posiblemente estemos disfrutando del trabajo de estudiantes, graduados o docentes de la Escuela de Artes Dramáticas de la UCR o de la Escuela de Danza de la UNA. Y si de proyección internacional y orgullo se trata, baste recordar que dos de los tres integrantes del celebrado grupo Editus son graduadops de la Escuela de Artes Musicales de la UCR.
También está presente la universidad pública en los momentos difíciles. Si se produce un sismo o una erupción volcánica, los científicos del OVSICORI de la UNA o de la Red Sismológica Nacional de la UCR, orientan a la población y a la Comisión Nacional de Emergencias en su labor. Si nos enfermamos, confiamos en la calidad de la medicina en nuestro país, donde destacan las y los profesionales graduados de la UCR en diferentes ciencias de la salud y las investigaciones llevadas a cabo por sus científicos. Pensemos en ello cada vez que visitemos un médico o nos hagamos un examen de sangre. Pensemos también en las vidas que se han salvado en nuestros campos por los sueros desarrollados por el Instituto Clodomiro Picado contra los venenos de serpientes.
Con todos estos aportes, no es casualidad que los premios nacionales en cultura (Premio Magón) o en ciencia y tecnología (Premio Clodomiro Picado) hayan sido otorgados mayoritariamente a docentes de las universidades públicas. Tampoco es casual que entre las universidades del país, las públicas sean las mejor calificadas a nivel mundial. Este aporte responde a una concepción de país que le apuesta a la educación superior como motor de desarrollo, concepción que incluye pero que va mucho más allá de la formación de cuadros profesionales.
Podríamos llenar páginas enteras con aportes. Lo importante es que estos continúen, se fortalezcan y crezcan, pero no se puede hacer chocolate sin cacao. Para una educación superior de calidad, la inversión no es solamente el salario de los profesores. En las buenas universidades del mundo la formación profesional va de la mano con la investigación universitaria, y ambas requieren inversión en equipo, infraestructuar, materiales de laboratorio y excelentes bibliotecas para estudiantes y docentes, y esto no es barato. El presupuesto es necesario para que las Universidades puedan continuar con sus contribuciones. Negarlo es condenar al país al subdesarrollo. Esperamos que quienes tienen esta responsabilidad recuerden sus raíces universitarias y actúen en consecuencia, mantieniendo en mente una conocida frase de Albert Einstein: "Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia".
Por Felipe Arauz, Decano de Ciencias Agroalimentarias.

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