Julio C. Calvo Alvarado.
Director Escuela Ing. Forestal. ITCR
18/08/2010
El gobierno se ha afincado en una propuesta de financiamiento que pone en jaque a las universidades públicas, justo a las ilustres instituciones que han provocado un país orgulloso de su democracia, institucionalidad y desarrollo. No es por generación espontánea que Costa Rica ha logrado índices envidiables de calidad de vida, escolaridad, conservación de la naturaleza, desarrollo agropecuario, tecnológico-industrial, oferta de servicios y liderazgo político internacional. Los logros obtenidos por este país y que nos hacen sobresalir a nivel continental, han sido cultivados de una manera u otra forma por el aporte de nuestra educación superior pública y de sus egresados. Por esta razón, es necesario una vez más, defender a las Universidades Públicas en momentos en que se pretende asignar un limitado financiamiento que las deja en posición de jaque.
Hay que comprender claramente que en los sobresaltos avivados de una economía globalizada algunos han querido imponer a las universidades los mismos cánones del mercado libre. Sin embargo, la misión de la Universidad Pública no encaja en la esfera de lo mesurable como el número de estudiantes matriculados o en la mera titulación de una cifra masiva de profesionales para el mercado laboral. Las Universidades Públicas ni fabrican ni producen: forman personas y profesionales, generan conocimiento, estimulan la cultura y fomentan la conciencia crítica de la sociedad, lo que implica el cultivo del intelecto tan necesario para revitalizar el progreso social, económico y ambiental de una nación.
No se trata tampoco de una defensa a ultranza, donde las comunidades universitarias se protegen de toda crítica sana y constructiva, alegando su autonomía e independencia como escudo para rehuir a sus obligaciones como instituciones del estado. El continuo análisis del entorno que realizan las Universidades Públicas, siempre les ha permitido descubrir que deben mejorar su diario quehacer para mantener altos índices de excelencia académica en la formación de cuadros profesionales, generación de conocimiento científico/tecnológico/social y contribución a la cultura nacional. Aquí algunas cifras categóricas:
• Del total de fondos que se invierten al año en ciencia y tecnología, un 70% es ejecutado por las 4 universidades, quienes además aportan el 83% de los investigadores de esta pequeña nación.
• En el contexto centroamericano el mayor número de investigadores científicos y tecnológicos se concentran en Costa Rica con un 59%.
• En el Ranking Iberoamericano SIR 2010, de un total de 489 universidades evaluadas, la Universidad de Costa Rica ocupó el puesto 64.
• De las 50 carreras acreditas por el SINAES, el 66% son de titulaciones de las Universidades Públicas más 7 carreras del ITCR y la UCR acreditadas internacionalmente por el Canadian Engineering Accreditation Board.
• Las 4 Universidades Públicas tienen sus propias editoriales, las cuales han contribuido en la altísima producción de libros de Costa Rica. Solo en el 2006 se publicaron 214 títulos contra 121 títulos de todas las editoriales de Centroamérica.
• Costa Rica suma un total de 231 revistas académicas registras hasta el 2007, impresas y digitales (la gran mayoría de las 4 universidades), contra 182 de Centroamérica, 9 de las revistas costarricenses están indexadas en el Latin Index y 1 en el Science Citation Index.
• Del total de 1598 publicaciones científicas de Costa Rica en los últimos 5 años, el 86% es producción de las 4 universidades públicas. Más aún, la mitad de las publicaciones científicas indexadas de toda Centroamérica son de Costa Rica.
• En el pasado quinquenio se ha desarrollado un promedio de de 300 proyectos de investigación y acción social al año con un enorme impacto en el sector productivo, la conservación, la salud, en comunidades urbanas, rurales e indígenas en todo el territorio nacional.
El presupuesto de las universidades no es un gasto, es la mejor inversión que un país hace para cultivar un futuro prometedor. Las universidades son la mejor reserva de un país cuando debemos enmendar las erradas decisiones que se cometen en el pasado. Nuestro país también está en capacidad de adaptarse y superar muchos de los retos de la globalización, pero para ello requerimos de un sistema de educación superior robusto. Desde siempre las Universidades Públicas se han avocado a evaluar su pertinencia y calidad, a promover una moderna gestión, a explorar vías alternativas de financiamiento y a defender, con sólidos argumentos y resultados, su autonomía universitaria a través de la rendición de cuentas. Los resultados están allí, son mesurables como algunos lo quieren, pero hay que ser claros, la educación superior se debe evaluar como un bien público y no como un servicio comercial.
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