lunes, 16 de agosto de 2010

Gracias al esfuerzo de muchas personas, estamos organizando la defensa del FEES

Gracias al esfuerzo de muchas personas, estamos organizando la defensa del FEES para el sistema universitario estatal en general, y para el TEC en particular. En esta coyuntura debemos tener muy claro que:

  1. Los planteamientos de recursos que ha hecho CONARE al gobierno son responsables. Ciertamente el país enfrenta una situación económica difícil y tiene muchos otros asuntos importantes que atender. Por ello sería injustificable que las universidades pretendan incrementos presupuestarios fuera de esa realidad. Pero ese no es el caso. La última de las propuestas, especialmente, se enmarca dentro de las posibilidades económicas del país, bajo la certeza de que invertir en educación resulta imprescindible para lograr un país con mayor justicia social que pueda apuntar a un desarrollo económico en armonía con la naturaleza y generando oportunidades para todas las personas que vivimos en nuestro país.
  2. También es cierto que las universidades deben garantizar al país el uso eficiente de los recursos. Ese es un imperativo ético. Y seguramente todavía podemos hacer un uso mejor de los recursos, si se revisan procedimientos o gastos. Sobre eso no cabe discusión, siempre deberemos apostar a la eficiencia y a evitar cualquier forma de uso inadecuado de los recursos, tarea que nos compete a todos/as. Pero el asunto de fondo es que no bastarán las medidas de eficiencia que podamos adoptar a lo interno, para zanjar un deficit de 3000 millones de colones en el 2011 y montos superiores en cada uno de los años restantes del próximo quinquenio. Un deficit de esas proporciones no lo pueden asumir las universidades con medidas internas sin que se comprometa de manera profundamente significativa su capacidad de acción.
  3. Un deficit de 3000 millones de colones en el 2011 equivale a unas 150 plazas. Ello implica que el TEC tendría que despedir funcionarios interinos por decenas, reducir de manera importante las ampliaciones de jornada, eliminar el programa de construcciones y de equipamiento, reducir la investigación de manera drástica, suspender los procesos de acreditación de carreras, reducir o eliminar los programas de becas para posgrados, incrementar el costo de los estudios, no abrir carreras nuevas, no aumentar los cupos, reducir la oferta semestral de cursos, eliminar o reducir las giras, cobrar mayores precios en la soda, ...

Que las universidades están seriamente amenazadas no es una fantasía, no es un cuento. La realidad vivida en los años 70, 80, 90 e inicios del 2000, nos deben servir para conocer que es un TEC sin presupuesto, sin posibilidades de crecimiento, sin posibilidades de abrir carreras nuevas, sin posibilidades de mantener laboratorios actualizados, ...

Además, entendamos que este no es un problema del Rector, o del Consejo Institucional, o del Sindicato o de la Federación de Estudiantes.... es un problema de todos/as. Suspendamos las diferencias internas y formemos un solo equipo capaz de defender al TEC, junto con los compañeros y compañeras de las otras universidades afectadas, porque la cuestión no es, además, solo de plata... está en juego el modelo de universidad pública costarricense.

Saludos

Luis Gerardo Meza Cascante

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