
Patricia Leitóny Jairo Villegas S. mailto:pleiton@nacion.com09:06 p.m. 29/08/2010
El Gobierno pretende gastar los ingresos que generaría la reforma tributaria en educación, programas prioritarios –como seguridad y red de cuido de niños– y bajar el déficit fiscal.
El Ministerio de Hacienda calcula que la reforma generaría ingresos equivalentes a un 2,5% de la producción interna; eso son unos ¢464.000 millones con la producción prevista para este año.
Dichos ingresos provendrían en su mayor parte de la modificación a los impuestos sobre la renta y las ventas.
El tributo sobre la renta es el que se cobra sobre las utilidades de las empresas, personas físicas y asalariados, y el de ventas –actualmente en un 13%– grava principalmente los bienes y unos pocos servicios.
El viernes anterior no fue posible detallar cuántos recursos aportarían cada uno.
El ministro de Hacienda, Fernando Herrero, explicó que del monto que generaría la reforma se usaría la mitad (un monto equivalente a un 1,25% de la producción) para incrementar el presupuesto a la educación pública.
Este 1,25% se dividiría en 0,25% para aumentar el presupuesto de las universidades públicas y un 1% para aumentar los gastos en el resto de la educación.
La otra mitad sería para los programas prioritarios del Gobierno, entre ellos la seguridad ciudadana y el programa de red de cuido de niños, y para bajar el déficit fiscal.
La baja en el déficit. El déficit fiscal, que es el exceso de gastos sobre ingresos del Gobierno, se espera que termine este año en un monto equivalente al 5% de la producción (unos ¢927.000 millones) y el próximo año en una cifra similar o “un poco más”, dijo el Ministro.
El faltante que se genera cada año se cubre con préstamos que pasan a engrosar la deuda acumulada que ya tiene Costa Rica.
Hoy, el sector público tiene una deuda que asciende a unos ¢7,4 millones de millones, lo cual representa un 40% de la producción estimada para este año.
El objetivo, dijo Herrero, al disminuir el déficit es reducir el crecimiento de la carga de la deuda.
Si esta aumenta –añadió– se ahuyenta la inversión privada, pues el riesgo del país como deudor crece y, además, el sector público tendría que pagar intereses más altos por los nuevos préstamos que requiere.
Ante la consulta de si es sano repartir los recursos antes de tenerlos, Herrero respondió: “Para poder plantear una reforma tributaria tenemos que plantear además para qué se van a usar los recursos. La ciudadanía no está dispuesta a darle cheques en blanco a nadie; entonces, uno tiene que plantear para qué quiere usar los recursos”.
Herrero ha señalado que a la par de las reformas sigue viva la lucha contra la evasión, pero por esta vía consideró que los ingresos que se pueden obtener rondarían el 0,5% de la producción. .
El Gobierno pretende gastar los ingresos que generaría la reforma tributaria en educación, programas prioritarios –como seguridad y red de cuido de niños– y bajar el déficit fiscal.
El Ministerio de Hacienda calcula que la reforma generaría ingresos equivalentes a un 2,5% de la producción interna; eso son unos ¢464.000 millones con la producción prevista para este año.
Dichos ingresos provendrían en su mayor parte de la modificación a los impuestos sobre la renta y las ventas.
El tributo sobre la renta es el que se cobra sobre las utilidades de las empresas, personas físicas y asalariados, y el de ventas –actualmente en un 13%– grava principalmente los bienes y unos pocos servicios.
El viernes anterior no fue posible detallar cuántos recursos aportarían cada uno.
El ministro de Hacienda, Fernando Herrero, explicó que del monto que generaría la reforma se usaría la mitad (un monto equivalente a un 1,25% de la producción) para incrementar el presupuesto a la educación pública.
Este 1,25% se dividiría en 0,25% para aumentar el presupuesto de las universidades públicas y un 1% para aumentar los gastos en el resto de la educación.
La otra mitad sería para los programas prioritarios del Gobierno, entre ellos la seguridad ciudadana y el programa de red de cuido de niños, y para bajar el déficit fiscal.
La baja en el déficit. El déficit fiscal, que es el exceso de gastos sobre ingresos del Gobierno, se espera que termine este año en un monto equivalente al 5% de la producción (unos ¢927.000 millones) y el próximo año en una cifra similar o “un poco más”, dijo el Ministro.
El faltante que se genera cada año se cubre con préstamos que pasan a engrosar la deuda acumulada que ya tiene Costa Rica.
Hoy, el sector público tiene una deuda que asciende a unos ¢7,4 millones de millones, lo cual representa un 40% de la producción estimada para este año.
El objetivo, dijo Herrero, al disminuir el déficit es reducir el crecimiento de la carga de la deuda.
Si esta aumenta –añadió– se ahuyenta la inversión privada, pues el riesgo del país como deudor crece y, además, el sector público tendría que pagar intereses más altos por los nuevos préstamos que requiere.
Ante la consulta de si es sano repartir los recursos antes de tenerlos, Herrero respondió: “Para poder plantear una reforma tributaria tenemos que plantear además para qué se van a usar los recursos. La ciudadanía no está dispuesta a darle cheques en blanco a nadie; entonces, uno tiene que plantear para qué quiere usar los recursos”.
Herrero ha señalado que a la par de las reformas sigue viva la lucha contra la evasión, pero por esta vía consideró que los ingresos que se pueden obtener rondarían el 0,5% de la producción. .
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