martes, 24 de agosto de 2010

El karaoke y las universidades públicas


El karaoke y las universidades públicas

Carlos Morera Beita

Vicerrector de Investigación, UNA

Una universidad, de verdad, no debe su existencia solo a la entrega de títulos. Es preciso alimentar el proceso de enseñanza- aprendizaje con experiencias de investigación y de extensión desde la realidad nacional. De lo contrario, se estarían dando "clases con karaoke", sin arraigar los conocimientos en nuestras propias capacidades científicas e identidad.
Es por esto que el modelo de universidad pública que visionariamente se implementó en el país se centra en una enseñanza superior basada en profesores que han acumulado una experiencia en investigación y extensión, que les permite impartir clases sin reproducir teorías ajenas a nuestra realidad.
Esta preocupación de alimentar la docencia con una investigación y extensión pertinente, que aporte de forma eficiente a la sociedad costarricense, es uno de los pilares fundamentales de la educación superior. Por esta razón, las universidades públicas lideran la inversión en actividades científicas y tecnológicas que realiza Costa Rica, la cual se incrementó en $66 millones de 2007 a 2008. Así lo dio a conocer un informe realizado en el 2008 –por segundo año- en el país, denominado "Indicadores nacionales 2008 de ciencia, tecnología e innovación", donde se refleja que el sector académico es el mayor generador de ese incremento a escala nacional.
Además, el sector académico de las universidades públicas se destaca como el mayor ejecutor de la inversión en actividades científicas y tecnológicas con 57 por ciento. El sector académico también destacó en cuanto al número de proyectos de I+D desarrollados en 2008, de los 3 306 proyectos ejecutados en el país durante ese año, en la academia se desarrollaron 1 817 (55 por ciento).
Esta inversión histórica del pueblo costarricense ha permitido que nuestras universidades públicas cuenten con personal y equipo tecnológico avanzado que permite, por ejemplo, localizar rápidamente el epicentro y la magnitud de un evento sísmico. ¿Qué pasaría si nuestras universidades no pudieran entregar esa información crucial en un país con tanta actividad sísmica, quien lo haría? ¡¿O qué pasaría si no contáramos con un instituto que prepara los sueros antiofídicos que se usan en nuestro país cuando alguien es mordido por una serpiente venosa y que es capaz hasta de exportar estos a otros continentes?.
Investigadores de nuestras universidades implementan proyectos que permiten mejorar la calidad de vida de todos los costarricenses, construyendo modelos pedagógicos que reducen la deserción, mejorando la productividad de nuestras semillas y animales utilizados en el sector agropecuario, trabajando con los sectores empresariales para elevar la competitividad en materia ambiental. La lista es larga y somos miopes cuando no queremos sopesarlo.
En países con grandes carencias económicas como el nuestro, la experiencia de invertir en educación ha permitido empoderar la democracia participativa y fortalecer la inclusión por medio del asenso social. También ha permitido el desarrollo del sector tecnológico reciente del país. ¿Qué pasaría si dejáramos de hacerlo? ¿Hacia dónde iría este país?

No hay comentarios:

Publicar un comentario